Con toques de la civilización musulmana, este restaurante, de hermosa y rica arquitectura, evoca el Patio de los Arrayanes de la Alhambra de Granada. Con una decoración extraordinaria, propia de un entorno exclusivo, los 220 m² de la Almadrava ofrecen una experiencia excepcional para cócteles de 300 personas y banquetes de hasta 140 comensales.